Me declaro adicto
a ti,
poesía.
Porque ahora sé
que hay libros en forma
de abrazo que nos refugian
de cualquier miedo.
Sé de caricias que no se dan,
se escriben.
aparece tu suerte disfrazada
de lluvia y todo cambia.
Otro día cualquiera
tienes un tropiezo,
con ella
[La chica de la sonrisa bonita]
y el invierno
se hace menos invierno.
Y entre tanto y tanto
aparece tu suerte vestida de musa,
con dos jodidas estrellas fugaces
por ojos,
en las cuales podía leerse
un par de deseos
esfumándose lentamente.
Y por sonrisa llevaba la curva mas,
mas mas peligrosa de todas,
pero créeme,
tan bonita como
visitar Venecia de noche.
Ni se porque,
ni como,
tan solo se
que en cada poema
acabo hablando de ella
y mi invierno mas soleado.
De Madrid
y las mas sincera réplica
de perfección y felicidad
en poco más de metro sesenta.
Y te lo prometo,
he visitado cada uno
de los rincones de Madrid
buscando respuesta
a este misterio.
Donde,
solo he encontrado
gente abriendo puertas
de corazones
que un día estuvieron cerradas,
y atando atardeceres
que un día estuvieron
como los cordones
de aquel chico
[Totalmente desatados]
Ahora se que se escribe suerte ,
pero que si lo dices en bajito
y con buena buena voz
se oye tu nombre.
Y si gritamos felicidad
pintamos tus labios .
Como abuela y nieta
dadas de la mano,
como marido y mujer
declarándose amor,
como Madrid a tus pies ,
mis poemas haciendo carreras
por tus medias.
Y te prometo,
regalándote la Navidad
en la puerta del sol este año.
Tu, mi poesía
y mi suerte.
Mi droga preferida.