Yo y mi historia

Yo y mi historia
Yo y mi historia.

jueves, 29 de octubre de 2015

Diario de un poeta entrevías.


Diario de un poeta 
entre vías y estaciones:
Entre tanta ida y venida , 
me he hecho consciente 
de que así,
como hay cosas que pasan por algo,
hay cosas que por algo no pasan. 
Así mismo 
me he abierto los ojos 
haciéndome ver,
que en la vida no hay problemas,
solo soluciones 
que faltan por encontrar. 
Para ello,
fija tus ojos hacia delante 
en lo que puedes hacer, 
no hacía atrás 
en lo que no puedes cambiar . 
Por eso, 
hoy me centro en esto ,
en un invierno 
que parece llamarnos a voces 
para que seamos nosotros,
quien arropemos la caída 
de los que son importantes.
He firmado por cien primaveras, 
cien veranos, 
cien otoños, 
y cien inviernos contigo,
y los que nos den tiempo a vivir, 
nos los vamos imaginando 
por el camino.  
Siendo consciente,
de que a veces 
lo que más complicado 
es de empezar, 
más largo es  de durar, 
así que ,
según pinta este comienzo 
prefiero no relatarte el final.
Como eso 
de las experiencias vividas, 
jamás contadas , 
solo gozadas 
y en silencio guardadas. 
Partidario me nombro yo, 
de compartir mi historia con alguien,
que, como tú,
quiera devolverme la vida. 
Porque nadie,
fabrica un candado sin llave, 
del mismo modo, 
ninguna persona 
te da problemas sin soluciones.
Eres mis ganas 
de no pensar en más,
únicamente sabiendo 
que lo que un día tiene que ser , 
tarde o temprano,
algún día acabará siendo.
Y sería mentirme a mí mismo, 
decirte,
que no se me para el corazón 
cuando cruzas la calle 
y yo,
tengo que darme media vuelta 
en mi dirección , 
como eso que detrás de un 
"cuídate" 
escondo un si te pasa algo,
me muero.
Porque solo aquel que ve lo invisible ,
puede lograr lo imposible. 
Y tu, 
todo lo que te propongas 
lo puedes conseguir, 
como que a día de hoy , 
podría darte las gracias 
por aparecer y mucho más por estar.
Prometo que esta vez sí, 
que vamos llorar hasta secarnos 
y reír hasta volver,
a mojarnos por dentro.


domingo, 18 de octubre de 2015

De la vida, una obra de teatro.


Sigo apostando al cinco
y cada dos por tres sale seis. 
Y después de ello,
me han hecho falta 
un par de golpes contra la pared 
para saber con quien contaba, 
quien estaría en el suelo
para cubrirme de la caída.
Incluso siendo honestos, 
agradezco,
que me hayan hecho 
un poco más de daño de la cuenta, para haberme 
abierto los ojos, 
porque después de todo 
el dolor no sólo abre heridas. 
Aunque sí, 
a veces, 
saber llevarlo es difícil , 
pero mírame ahora ,
se a quien tengo , 
con quien contar 
y con quién bailar hasta caerme. 
He subido al séptimo piso 
del rascacielos más alto 
de la cuidad , 
desde el cual
he visto la perfección invadirme,
en cada bocanada de aire 
y un trago de esperanza.
Es,
como la primera vez 
que terminas de leer un libro 
y no sabes ni cómo, 
ni porque, 
pero necesitas seguir leyendo 
otro poco más. 
Pues a mí me pasa igual, 
pero es desde que tú, 
decidiste ponerle baile 
a esta música tan monótona 
que a veces parece ser la vida. 
Y sinceramente , 
ahora sé que el tiempo
no cura una mierda, 
lo que cura 
es que te pisen al bailar 
y que les pises al reírte. 
Y puede que quizá 
no baile tan bien como debería , 
pero , tenemos 
un par de bailes pendientes 
antes de media noche. 
Un par de tardes 
antes de que termine el mes, 
un saquito de besos 
antes de agotar el año.
Y algo más,
de una vida entera 
para enseñarte que si , 
que no depende de la canción, 
sino de quien te enseña a bailar.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Espero, que sigas, tan guapa como siempre.


Un par de tardes 
cuanto menos raras, 
comencé lo que hoy 
me gustaría terminar. 
Un escrito de esos 
que cuando los lees, 
te das cuenta 
de lo que eres, 
quien tienes 
y lo que tienes.
Supongo,
que todo viene asociado 
a esa manía de la madurez, 
y a medida 
que avanzas en edad, 
también los haces 
en ámbitos,
en los que no dejas 
de hacerte preguntas, 
pero todas te llevan al mismo sitio. 
No eres afortunado
por lo que tienes, 
sino por a quienes tienes, 
y créeme que es 
realmente complicado,
aprender a esquivar baches 
con los ojos cerrados,
únicamente fiándote 
de quien te lleva de la mano. 
[Pero se logra ]
Cruda realidad, 
pero que si sabes como tomarla, 
ya sea a bocanadas o a sorbitos,
rápido o despacio, 
te sabrá a la ultima copa , 
de aquella cita 
del invierno del 92, 
con el corazón 
a punto de salirse 
y las manos,
en un brote de metáforas , 
donde tan solo , 
ella, 
que encarnaba 
cada una de las leyendas 
que te habían contado de pequeño, podía hacerte ver 
que la vida a veces es esto. 
Una sonrisa a modo de pluma, 
y unos besos en forma 
de nube,
como queriendo subirte al cielo, 
por un pequeño roce.
Y quizá,
nunca seré capaz
de explicar con palabras
el gran vacío que llevo dentro.
La poesía se ha convertido
en mi vía de escape, 
la que me permite soñar,
seguir hacia adelante,
y ver que los imposibles
no son más que falta de ganas.
Me he dado cuenta de que
cada persona vale por su
presencia,
pero sobretodo 
por su ausencia.
Que lo que se va puede volver, 
con algo más de cuatro 
abrazos de empeño.
Que lo bonito se esconde 
en el día a día,
en los detalles,
en los buenos días con 
legañas en los ojos,
en despeinarse, 
olvidar las apariencias
y disfrutar.
Solo eso,
disfrutar, 
respirar hondo 
y vivir,
vivir como solo tú sabes,
sin miedo al mañana,
sin remordimientos por el ayer,
solo el hoy 
por el hoy.
Y hoy,
hoy te has convertido
en mi ciudad,
mi cielo y mi suelo. 
Cada vez que toco fondo 
estas ahí,
gritando 
que me levante con fuerzas,
y lo mejor de eso
es que cuando llego arriba
te veo ahí,
mirándome,
con esa sonrisa
como queriendo decir 
que te sientes orgullosa,
abuela.
Porque a veces no necesitamos
a nadie para seguir,
pero nunca está de más 
que alguien nos diga que sigamos.
Además, 
que voy a negarte yo a ti,
desde ahí arriba,
que cada vez que cierro los ojos,
parece como si te viera,
me acariciaras,
y volvieses a susurrarme
''Buenos días Borriquín'',
que al final,
voy a terminar por creerte
mi ángel de la guarda.
Haciendo de aliento,
cuando hasta el aire me falta,
haciéndo de aeropuerto 
para aguantar mis metidas de pata.
Y sobretodo, 
muy sobretodo,
mano tendida cada vez que iba de bruces al suelo.
Espero,
que te sigan cuidando 
por allí arriba.
Que cuando suba a verte,
estés tan guapa como siempre.
Te quiero.