Sí,
yo también he cerrado los ojos
tan sólo para no ver
como tras haber saltado al vacío
no hay nada que frene la caída,
he cerrado los ojos
por miedo a cómo serían las cosas una vez dado el golpe,
pero no hay nada de malo en ello,
soy persona
y como tal sangro si me pinchan
y grito si tengo miedo,
pero jamás me he quedado quieto, hay que superarse,
coger impulso
y derribar uno tras otro los muros,
de ahí las cicatrices,
nadie crece sin ellas
ni consigue borrarlas,
pero sí,
nos hacen más fuertes
porque nos recuerdan el valor
y el coraje de haberse atrevido
a pelear contra aquello
que nos podía,
son esas compañeras
que aunque indeseables,
nos hacen grandes.
