Yo y mi historia

Yo y mi historia
Yo y mi historia.

martes, 25 de agosto de 2015

Vale la pena luchar, por lo que vale la pena tener.

Desde mis monosílabos
te arrastro a veces 
[como si fuese facil]
inventar nuevas palabras.
Tus trisílabos comienzan 
arañando mi nombre
para acabar fabricando 
sueños impares,
o pares,
porque ya da lo mismo,
he aprendido 
qué a veces, 
hay que correr el riesgo,
seguir ciertos caminos
y abandonar otros.
Es por eso,
que se me viene a la mente
aquella frase de 
"Vale la pena luchar
por lo que vale la pena tener "
y que tras varios
encontronazos con el destino 
te he encontrado
vestida de musa,
con una falda roja
y un par de metáforas por ojos
en las que podía leerse 
un poema de amor 
y una nota de suicido.
Supongo que esto es aplicable 
a muchas situaciones cotidianas,
llevo varios meses dandole 
vueltas al misterio 
de tu sonrisa,
y no solo yo,
hasta las estrellas 
han dejado de brillar
según lo hacían,
desde que son
mis versos,
quienes mecen 
tus sabanas en cada atardecer.
He hecho 
de tu portal
mi verso más famoso,
de tus sabanas 
mi canción preferida
y de Madrid mi ciudad favorita,
he vuelto 
a recurrir a la poesía 
para explicarle al mundo 
lo de mi gran suerte,
ya que es un buen método
de negar lo evidente 
de manera silenciosa.
Entonces apareces tu,
y todo vuelve a pararse,
afortunadamente 
yo he topado contigo,
que te transformas en poesía
cuando paseo de tu mano, 
salvavidas cuando me hallo solo,
y suerte, 
cuando le hablo al cielo 
de que te encontré , 
que no se que has hecho conmigo pero se que has sido tú 
quien me ha hecho sentir 
la magia de una ciudad encantada bajo la sombra 
que dejaban los repliegues 
de tu falda.
También me has hecho 
sentir esa cálida sensación
en invierno cuando paseábamos 
de la mano hasta las tantas.
Me has hecho sentir 
la magia al borde de un suicido , 
con la pistola sobre la sien 
y al filo de caer por tus caderas.
Apunto de borrarme del mapa
aborde una nueva misión,
que llevaba por tesoro 
tu nombre.
Y dime ,
¿quién querría bajarse 
de este barco? 
Si la única dirección que llevaba 
era encallar 
bajo la cornisa de tus clavículas , 
y la única y créeme, 
que mas suficiente capitana , 
fuiste tu, 
que me enseñaste 
que al mal tiempo buena cara , 
y que al bueno aun mejor.
Tu que me decías 
"joder pequeño, la has vuelto a liar " y yo te respondía 
"en un lío constante vivo, 
desde que por ti 
perdí el rumbo" .
Ahora sólo nos queda esto,
llamadas de madrugada 
canciones incompletas,
gemidos afónicos
y camas hechas. 
Mientras tanto cielo,
seguirás siendo mi séptimo vició.

martes, 18 de agosto de 2015

Mi ciudad preferida.

Hay milagros que suceden 
un viernes cualquiera 
y aunque estés en ruinas 
como Roma 
y con los ojos inundados 
como Venecia 
siempre habrá algún motivo 
que te eleve tan alto 
como los rascacielos de Nueva York y te haga resplandecer 
de magia como las calles de París. 
La vida es demasiado corta 
como para perder oportunidades para sonreír, 
por eso hoy te pido 
que des en el clavo 
un poquito más fuerte,
porque esta justo en el filo, 
y necesito dejar de sentirlo 
ahí clavado. 
Soy ese que se queda 
con las frases que la marcan mucho, y lo mismo me pasa 
con las personas. 
Y aunque solemos 
ver el vaso medio vacío, 
no vale la pena aferrarse 
a aquello que te hace daño, 
al igual que tampoco es necesario 
ir a sitios
en los que no pensamos quedarnos. Es bueno recordar 
que no necesitamos a nadie 
que no aporte un grano de arena 
en nuestra historia, 
pero no olvidemos 
que lo más grande 
también puede encontrarse 
a la vuelta de la esquina.
Ahora sólo se,
que,
las cosas que no dices se pudren,
y que los besos
que no das,
se perderán
por eso he amanecido 
con ganas de decirte,
que tengo suerte de tenerte,
y a veces,
me haces creerme único
en este mundo de cuerdos 
donde solo nos atamos,
y entonces, 
llegas tu
me envuelves con tu locura,
y me haces perder la cabeza otro poquito por ti.
Aviso: Último tren dirección tu pecho,
no admite viajeros,
tan solo somos tu y yo,
y los besos que me quedan 
por darte para no perder.

lunes, 10 de agosto de 2015

Luego ella.



Esto de echarte de menos voluntariamente, 
¿cuándo se acaba? 

Llevo tantas horas buscándote 
que ahora tengo miedo 
de encontrarte
convertida en ceniza donde fumabas, 
en gota de sudor en la cama
o simplemente en abrazo 
al darme la vuelta.

Has roto todos mis libros.
Has arrugado sus hojas 
y te las has metido en la boca;
te has reído de cada página,
de sus musas, 
del amor, de las derrotas.

Has hecho que ame la poesía, 
Que me ría de la vida, 
que viva el amor, 
que salga a ganar.

Y gracias.

Por inundarte el corazón conmigo, 
por ser la chica de todos los bailes
y no dejarme a solas con la noche.

Por quemar calendarios 
y besarnos las horas,
por ser todas las cosas 
que pediría por mi cumpleaños 
hecho persona,
por quererme sin filtros, 
tanto y tan profundo
entre las olas.

En la recámara guardo 
atardeceres que juegan 
al escondite con las palmeras,
y nos miran reflejándose 
en el mar, 
como pidiendo permiso 
para bañarse con nosotros. 

Guardo varias canciones 
que nos quedan por bailar, 
seis cristales que me clavo 
cada vez que los piso,
pero que no dejo de pisar.

Ese dolor, que también 
me recuerda a ti sentado 
en una plaza,
con los ojos llenos de querer 
ser libre y hacer 
y deshacer según te haga.

Así que no, tampoco me importa sangrar si luego vienes tú 
a curarme la herida.

Guardo todo lo que cabe en 12 días.
O lo que es lo mismo,  
todo eso de lo que podría vivir.
Me da igual que se acabe la gasolina,
perderme siempre significa 
que salgas a encontrarme. 
Y no existe una espera 
que se parezca tanto a los placeres. 

He dejado de creer en la suerte.
Sí, el chico de la acera soy yo.  
Y ya no me lo creo,
porque ahora sé que estás 
y que también eres.

Y es difícil,
te aseguro
encontrar a esa persona 
donde los negros sean
algo mas grises,
donde hasta las peleas
tenga un final mas dulce de lo normal,
donde pasear con ella de la mano
sea la octava maravilla
de aquel libro
que nunca comenzaste a leer.
Y luego estas tu,
con esa sonrisa 
que vale mas, 
que mil viajes al infierno,
tu que apareciste
cuando era yo, quien necesitó 
una persona 
que quisiera quedarse 
cuando el resto había decidido irse.
Y aquí estoy yo,
que tras haber conquistado 
Madrid en el intento 
de escribir algún que otro verso
que describiese tu sonrisa,
he entendido, que a veces
es necesario que te hagan daño
para encontrar una persona
qué te cure,
con abrazos,
besos, 
y sonrisas.
Joder,
y de nuevo 
tendré que seguir buscando respuesta 
al misterio 
de tus ojos verdes , 
si es cierto eso que dicen 
de que son el reflejo del alma , 
supongo que deberás tener el alma mas bonita de España, 
y hace cien años la iglesia 
te hubiera quemado en la hoguera
 por bruja y magia negra ,
porque esos ojos 
no son de esta tierra, 
ni esa mirada embrujada 
de este planeta.

martes, 4 de agosto de 2015

Lo que veían sus ojos.



Julio,
en medio 
de este puto verano 
y apareció ella.
Sencilla aparentemente ,
pero joder hasta la locura 
se había enloquecido buscando 
una manera de definirla.
Ahora , me pregunto 
si será verdad eso que me dijo 
la primera vez que me beso
de "me pregunté si serías 
tan idiota como parecías. 
o más. "
Pero luego todo pasó muy rápido, abrió la boca 
y sus palabras fueron música. 
La birra caliente 
a la que me 
había invitado
sabia a champán francés en copa.
El humo que la ahogaba 
los pulmones 
solo era niebla que me cegaba 
y no podía ver más allá de ella.
Seguía pareciéndote
un completo idiota,
un jodido pijo, algo creido
y presumido. 
Aun así quise seguir imaginando
que querías hacerte tinta, 
con la que bañar mis versos,
prosa desgañitándome
hablando sobre tu sonrisa
y vicios menos sanos.
Nos quedamos a solas. 
Y podría jurar 
que hasta las farolas 
se encerraron en casa 
para no molestar. 
Tu champán francés 
se reproducía 
al ritmo que nuestras 
miradas también.
Por un momento 
pensé que no acabaría ocurriendo,
[Silencio]
Malasaña se callo,
y aquella chica del bar
volvió a hacerlo, me beso una 
y otra vez, 
como si mis besos 
fuesen la huida
perfecta para un ladrón sin coartada
y yo,
qué atrape sus labios, 
en un intento de huida suicida
después de un homicidio 
sobre sus clavículas.
Ahora que recuerdo
porque comencé a escribir
este poema,
querría explicarla 
que mis manos hicieron de su tacto
un sexto sentido,
que por ojos llevaba un par de 
efímeras metáforas
en las que se podía entrever 
un poema de amor y una nota de suicidio, invitándome 
a ahogarme bajo sus sabanas.
Me gustaría explicarla 
que,
si todos los caminos llevan a Roma,
aprenderé a salir de ella 
siguiendo su ruta de lunares
O las estrellas que la tinta pinta en su brazo. 
Porque no imagina
las horas que he estado
versándola antes de dormir
y los besos y versos 
que les tatuaría a cada una de ellas.
De lo demás poco, 
pero los gestos lentos, 
su cuero como calefacción, 
el sabor a café por la mañana. 
Y esa lista de reproducción 
que a ver quién coño la apaga.
Y el resto para no olvidar..
¿Y ahora? Recuerdas 
que en cuanto llegaste 
pensaste si era tan idiota 
como parecía,
y ahora sabes que los dos juntos
nos lucimos cielo. 
Y a pesar de las olas, me recordaste que todo esto es una mierda. 
hasta que vuelves,
me das la mano,
me besas 
y suena tu canción favorita 
entre los labios de alguien 
que mira los tuyos. 
Aquí lo tienes.
Yo y mi reflexión, 
tú y tu sentimiento. 
Yo, por hoy y para siempre, 
tú a fases, rachas y consecuentes. 
El hoy, 
el mañana, 
el presente y el ayer 
se resumen en mirar al futuro, 
sacar a la vida al baile, 
cogerla de las caderas 
y prometerle al oido 
que 
              quieres 
                                ser 
                                             feliz.