Ni imposibles ni improbables , ni difíciles ni lejanos, tan solo diferentes, piezas de puzzle hechas para encajar, medias naranjas hechas para unirse , medias vidas para compartirlas , balas para dispararlas , veneno para entumecer y amor para enloquecer .
Que no fuimos imposibles , tan solo dos locos perdidos en un mar de dunas , yo, un vagabundo ansiado por un lugar en el que pasar la noche, tu, bendita locura en la que tener un descuido.
Que pudimos ser improbables, que quizá y probablemente hayamos sido el deseo del sol y la luna, porque ellos se separaron al fin y al cabo, pero se que tu y yo no lo haremos.
Tenemos la estúpida manía de callar a las ideas fuera de tono dentro de nosotros mismos mientras que ahí fuera están esperando crear ese aplauso de clamor. Tenemos la estúpida manía de callar a nuestro pecho cuando lo único que pretende es estallar nuestras costillas expulsando todo lo que en el ocurre, pero esta vez no dejes que te digan que no vales, que no puedes o no lo intentes, porque eres la dueña de tu destino y yo el del timón de tu barco, barco con una sola dirección, quizá encallar en tus sabanas, quizá acabar en la isla de tu pecho crea, quizá no finalizar nunca el viaje.
Quizá acabar sumergiéndome bajo tu falda como lo hizo el Titanic, que el sonreír es de valientes y gritar imposible es de cobardes, y desde la proa de tus clavículas solo supe sonreir, digamos que bendita la suerte que a uno le invade cuando queda herido por las balas disparadas por aquella mirada.
Digamos que nada es imposible, quizá improbable porque , créeme , todo acaba llegando.
Quizá acabar sumergiéndome bajo tu falda como lo hizo el Titanic, que el sonreír es de valientes y gritar imposible es de cobardes, y desde la proa de tus clavículas solo supe sonreir, digamos que bendita la suerte que a uno le invade cuando queda herido por las balas disparadas por aquella mirada.
Digamos que nada es imposible, quizá improbable porque , créeme , todo acaba llegando.

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