Yo y mi historia

Yo y mi historia
Yo y mi historia.

lunes, 7 de diciembre de 2015

A veces los números, también engañan.



Tienes 18 años me dijeron. ¿Y qué? He derrotado torres más altas que yo y he rendido a mis pies,pensamientos de unos cuantos años más que los míos. Me dijeron que ser rebelde,
e innovar, era la mejor manera de asegurarse una victoria, porque al fin y al cabo el que gana es
          porque prueba. Que sí. Que comprendo la extraña manía que tenemos, de que el miedo se apodere de nosotros. Pero yo también he perdido, he ganado y me he arriesgado.
Donde me he hecho consciente que, el miedo solo es una excusa que nos ponemos para        justificar nuestros actos de cobardía. Eres solo un niño pensaron, y volví a dejarles con la boca abierta. Me pusieron a prueba aprovechándose de mi aparente "inmadurez" y volvieron a quedar sentados.
Si Venecia pudo con el amor y David con Goliat, no vengas tú a ponerme límites.
Porque créeme, limitar a una persona es concederla el permiso de lograr esas metas a escondidas.


Por eso, quien se crea
y se quiera de los nuestros ,
correctamente está invitado a quedarse.
Pero bajo ningún concepto
abramos,
algo más nuestras heridas
por,
cualquier engendro desalmado
con ganas de derramar limón
sobre a la cicatriz.
En el diccionario lo conocen,
como la profecía autocumplida.
Lo que pensemos que va a pasarnos,
Inconscientemente,
haremos lo posible para amoldar la realidad
a nuestra idea.
En otras palabras,
si alguien se cree
en el derecho de juzgar nuestras actos
antes de haber comenzado,
a llevarlos a cabo,
estos se verán variados.
A veces,
Debemos dejarnos enseñar.
Donde todo lo que sabíamos
parece
como si hubiésemos vuelto a olvidarlo
para recordarnos, que,
vale la pena luchar
por lo que vale la pena tener.

Créete lo que quieras,
que tú puedes.
Yo sí,
pero el resto ni se imagina
de lo que eres capaz.
Así que, sal ahí fuera, quiérete,
[Y lo más importante]
deja que te quieran.
Que ello aportará,
la fuerza para afrontar, y superar
los problemas que tiene la vida
sean ocasionados bien por personas,
bien por circunstancias.
Es algo innato en los seres humanos, 
es casi un instinto.
Nunca hay que derrumbarse
por muchos defectos que tengan los cimientos,
de aquello que has construido.
Hay que tirar para adelante,
con la cabeza alta
y la mente en funcionamiento.
Y las fuerzas,
que nunca jamás, flaqueen.



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