Hay milagros que suceden
un viernes cualquiera
y aunque estés en ruinas
como Roma
y con los ojos inundados
como Venecia
siempre habrá algún motivo
que te eleve tan alto
como los rascacielos de Nueva York y te haga resplandecer
de magia como las calles de París.
La vida es demasiado corta
como para perder oportunidades para sonreír,
por eso hoy te pido
que des en el clavo
un poquito más fuerte,
porque esta justo en el filo,
y necesito dejar de sentirlo
ahí clavado.
Soy ese que se queda
con las frases que la marcan mucho, y lo mismo me pasa
con las personas.
Y aunque solemos
ver el vaso medio vacío,
no vale la pena aferrarse
a aquello que te hace daño,
al igual que tampoco es necesario
ir a sitios
en los que no pensamos quedarnos. Es bueno recordar
que no necesitamos a nadie
que no aporte un grano de arena
en nuestra historia,
pero no olvidemos
que lo más grande
también puede encontrarse
a la vuelta de la esquina.
Ahora sólo se,
que,
las cosas que no dices se pudren,
y que los besos
que no das,
se perderán
por eso he amanecido
con ganas de decirte,
que tengo suerte de tenerte,
y a veces,
me haces creerme único
en este mundo de cuerdos
donde solo nos atamos,
y entonces,
llegas tu
me envuelves con tu locura,
y me haces perder la cabeza otro poquito por ti.
Aviso: Último tren dirección tu pecho,
no admite viajeros,
tan solo somos tu y yo,
y los besos que me quedan
por darte para no perder.
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