Yo y mi historia

Yo y mi historia
Yo y mi historia.

lunes, 10 de agosto de 2015

Luego ella.



Esto de echarte de menos voluntariamente, 
¿cuándo se acaba? 

Llevo tantas horas buscándote 
que ahora tengo miedo 
de encontrarte
convertida en ceniza donde fumabas, 
en gota de sudor en la cama
o simplemente en abrazo 
al darme la vuelta.

Has roto todos mis libros.
Has arrugado sus hojas 
y te las has metido en la boca;
te has reído de cada página,
de sus musas, 
del amor, de las derrotas.

Has hecho que ame la poesía, 
Que me ría de la vida, 
que viva el amor, 
que salga a ganar.

Y gracias.

Por inundarte el corazón conmigo, 
por ser la chica de todos los bailes
y no dejarme a solas con la noche.

Por quemar calendarios 
y besarnos las horas,
por ser todas las cosas 
que pediría por mi cumpleaños 
hecho persona,
por quererme sin filtros, 
tanto y tan profundo
entre las olas.

En la recámara guardo 
atardeceres que juegan 
al escondite con las palmeras,
y nos miran reflejándose 
en el mar, 
como pidiendo permiso 
para bañarse con nosotros. 

Guardo varias canciones 
que nos quedan por bailar, 
seis cristales que me clavo 
cada vez que los piso,
pero que no dejo de pisar.

Ese dolor, que también 
me recuerda a ti sentado 
en una plaza,
con los ojos llenos de querer 
ser libre y hacer 
y deshacer según te haga.

Así que no, tampoco me importa sangrar si luego vienes tú 
a curarme la herida.

Guardo todo lo que cabe en 12 días.
O lo que es lo mismo,  
todo eso de lo que podría vivir.
Me da igual que se acabe la gasolina,
perderme siempre significa 
que salgas a encontrarme. 
Y no existe una espera 
que se parezca tanto a los placeres. 

He dejado de creer en la suerte.
Sí, el chico de la acera soy yo.  
Y ya no me lo creo,
porque ahora sé que estás 
y que también eres.

Y es difícil,
te aseguro
encontrar a esa persona 
donde los negros sean
algo mas grises,
donde hasta las peleas
tenga un final mas dulce de lo normal,
donde pasear con ella de la mano
sea la octava maravilla
de aquel libro
que nunca comenzaste a leer.
Y luego estas tu,
con esa sonrisa 
que vale mas, 
que mil viajes al infierno,
tu que apareciste
cuando era yo, quien necesitó 
una persona 
que quisiera quedarse 
cuando el resto había decidido irse.
Y aquí estoy yo,
que tras haber conquistado 
Madrid en el intento 
de escribir algún que otro verso
que describiese tu sonrisa,
he entendido, que a veces
es necesario que te hagan daño
para encontrar una persona
qué te cure,
con abrazos,
besos, 
y sonrisas.
Joder,
y de nuevo 
tendré que seguir buscando respuesta 
al misterio 
de tus ojos verdes , 
si es cierto eso que dicen 
de que son el reflejo del alma , 
supongo que deberás tener el alma mas bonita de España, 
y hace cien años la iglesia 
te hubiera quemado en la hoguera
 por bruja y magia negra ,
porque esos ojos 
no son de esta tierra, 
ni esa mirada embrujada 
de este planeta.

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