Esto de echarte de menos voluntariamente,
¿cuándo se acaba?
Llevo tantas horas buscándote
que ahora tengo miedo
de encontrarte
convertida en ceniza donde fumabas,
en gota de sudor en la cama
o simplemente en abrazo
al darme la vuelta.
Has roto todos mis libros.
Has arrugado sus hojas
y te las has metido en la boca;
te has reído de cada página,
de sus musas,
del amor, de las derrotas.
Has hecho que ame la poesía,
Que me ría de la vida,
que viva el amor,
que salga a ganar.
Y gracias.
Por inundarte el corazón conmigo,
por ser la chica de todos los bailes
y no dejarme a solas con la noche.
Por quemar calendarios
y besarnos las horas,
por ser todas las cosas
que pediría por mi cumpleaños
hecho persona,
por quererme sin filtros,
tanto y tan profundo
entre las olas.
En la recámara guardo
atardeceres que juegan
al escondite con las palmeras,
y nos miran reflejándose
en el mar,
como pidiendo permiso
para bañarse con nosotros.
Guardo varias canciones
que nos quedan por bailar,
seis cristales que me clavo
cada vez que los piso,
pero que no dejo de pisar.
Ese dolor, que también
me recuerda a ti sentado
en una plaza,
con los ojos llenos de querer
ser libre y hacer
y deshacer según te haga.
Así que no, tampoco me importa sangrar si luego vienes tú
a curarme la herida.
Guardo todo lo que cabe en 12 días.
O lo que es lo mismo,
todo eso de lo que podría vivir.
Me da igual que se acabe la gasolina,
perderme siempre significa
que salgas a encontrarme.
Y no existe una espera
que se parezca tanto a los placeres.
He dejado de creer en la suerte.
Sí, el chico de la acera soy yo.
Y ya no me lo creo,
porque ahora sé que estás
y que también eres.
Y es difícil,
te aseguro
encontrar a esa persona
donde los negros sean
algo mas grises,
donde hasta las peleas
tenga un final mas dulce de lo normal,
donde pasear con ella de la mano
sea la octava maravilla
de aquel libro
que nunca comenzaste a leer.
Y luego estas tu,
con esa sonrisa
que vale mas,
que mil viajes al infierno,
tu que apareciste
cuando era yo, quien necesitó
una persona
que quisiera quedarse
cuando el resto había decidido irse.
Y aquí estoy yo,
que tras haber conquistado
Madrid en el intento
de escribir algún que otro verso
que describiese tu sonrisa,
he entendido, que a veces
es necesario que te hagan daño
para encontrar una persona
qué te cure,
con abrazos,
besos,
y sonrisas.
Joder,
y de nuevo
tendré que seguir buscando respuesta
al misterio
de tus ojos verdes ,
si es cierto eso que dicen
de que son el reflejo del alma ,
supongo que deberás tener el alma mas bonita de España,
y hace cien años la iglesia
te hubiera quemado en la hoguera
por bruja y magia negra ,
porque esos ojos
no son de esta tierra,
ni esa mirada embrujada
de este planeta.
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