Sigo apostando al cinco
y cada dos por tres sale seis.
Y después de ello,
me han hecho falta
un par de golpes contra la pared
para saber con quien contaba,
quien estaría en el suelo
para cubrirme de la caída.
Incluso siendo honestos,
agradezco,
que me hayan hecho
un poco más de daño de la cuenta, para haberme
abierto los ojos,
porque después de todo
el dolor no sólo abre heridas.
Aunque sí,
a veces,
saber llevarlo es difícil ,
pero mírame ahora ,
se a quien tengo ,
con quien contar
y con quién bailar hasta caerme.
He subido al séptimo piso
del rascacielos más alto
de la cuidad ,
desde el cual
he visto la perfección invadirme,
en cada bocanada de aire
y un trago de esperanza.
Es,
como la primera vez
que terminas de leer un libro
y no sabes ni cómo,
ni porque,
pero necesitas seguir leyendo
otro poco más.
Pues a mí me pasa igual,
pero es desde que tú,
decidiste ponerle baile
a esta música tan monótona
que a veces parece ser la vida.
Y sinceramente ,
ahora sé que el tiempo
no cura una mierda,
lo que cura
es que te pisen al bailar
y que les pises al reírte.
Y puede que quizá
no baile tan bien como debería ,
pero , tenemos
un par de bailes pendientes
antes de media noche.
Un par de tardes
antes de que termine el mes,
un saquito de besos
antes de agotar el año.
Y algo más,
de una vida entera
para enseñarte que si ,
que no depende de la canción,
sino de quien te enseña a bailar.
Vivo enamorada de tus letras. Por favor nunca dejes de escribir.
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