como pesos en la vida,
ya nos lo decían
las olas del mar,
que,
lo que no dejas ir
lo cargas,
lo que cargas
te pesa,
y lo que pesa
nos acaba hundiendo.
Recuerdo aquel diciembre,
encerrados en tu habitación
mientras toda la familia
se preparaba para la cena
de nochebuena,
sin querer se te escapó
eso de que
"Tu mejor regalo
para esas Navidades,
seria yo"
Y yo,
que no dejaba de pensar
lo bonitas que te quedaban
esas pupilas aquella noche,
el vestido de lentejuelas
que te regale en nuestra
primera cita,
y los tacones heredados
de tu abuela,
que tan solo te ponías
en ocasiones especiales.
Aquella noche fue
sencillamente
irrepetible,
mi mejor regalo fueron tus caderas,
mi sed tu garganta,
mis labios tu pecho,
mi séptimo vicio tus sabanas
convertido en locura.
Mi sexo sentido,
la llama en mi cama
mi fuego en un pliego.
Ese particular juego
de matarme y revivirme,
perderme y encontrarme,
esconderte y encontrarte.
Ahora que recuerdo todo esto,
recuerdo porque ardí por dentro,
y todo lo que quedan son cenizas,
qué he cargado,
cargo,
y cargare,
Y si!
Si me tengo que hundir
espero que sea bajo tus piernas.
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