12 capítulos a medio hacer,
mas de mil escenas
esperando a ser recordadas,
telones cerrados
y la función se acabo.
Ya sabes que nunca fui
partidario de las despedidas,
y ahora que llega de nuevo
la ardua tarea de
resumir 365 capítulos
en solo un par de
lineas es y será tarea difícil.
Pero he aquí mi intento.
Comienzo como acabe,
nadie muere mientras
siga siendo recordado,
y repito,
digo que tu no te has ido
porque sigues siendo recordada
en cada imagen
que fugaz atraviesa a los tuyos.
Tan solo hemos perdido
una apariencia física,
pero lo que de verdad importa
sigue estando,
esa esencia tuya
y manera de hacer las cosas
que siempre quedara tatuada,
tus comidas,
tus reprimendas,
tus lagrimas al despedirte
tus besos de buenas noches,
tu colonia,
tu fragancia,
tu collar de perlas,
tu, abuela,
TU.
Lo primero,
como hombre de metáforas,
es agradecer 17 años
de mi vida,
al lado de la mujer de mis sueños
que pasaron a ser únicos,
mujer huracan,
pero de un solo y gran corazón.
Año resumido
como que sigo siendo
de los que escriben a oscuras,
y nunca nada bueno,
de los que se enamoran
de los recuerdos y
nunca olvidan una sonrisa.
Como la tuya,
risueña, destructora
y contagiosa,
de niña, perfecta,
dicen que única.
Y quizás, solo quizás,
todo es un sueño.
Relato mi año
de vueltas de campana,
de travesías por el desierto
de los sentimientos.
Año seco. Año repleto.
Todo empezó tal
día como hoy [15 de julio de 2014]
con un todo,
un quizás,
un ‘porqué no intentarlo’,
un 'Sín ti mi vida perdía sentido’. Todo empezó
y así de pronto acabó.
Esa persona
donde sabes
que has encontrado
una amiga para siempre,
y vaya amiga.
Es más, algo necesario
en la vida de cualquier persona
sería tener una abuela
como tu,
que créeme ,
que vaya bendita suerte la mía
de haber nacido con
un ángel de la guarda.
Ha sido un año
donde he dado vueltas,
de campana,
de esas que hacen
plantearse la vida
y en la que quieres
ser un poquito mejor.
Y me niego a olvidar
nada de los últimos 12 capítulos
de este libro.
No todo ha sido tan malo
como al principio quiso parecer,
por aquí abajo
todo se desordenó un poco,
mama de vez en cuando parecía
mirar al cielo esperando
recibir aquellas fuerzas
que perdió cuando nos dejaste,
papa y marcos han sido
dos verdaderos campeones
dos clavos ardiendo a los
que agarrarse en este
mar de dudas.
Ya sabes, el abuelo
el ejemplo a seguir ,
ha sido el quien me ha enseñado
lo de "contra viento y marea"
y lo de que dentro de lo malo
siempre hay algo bueno.
Los tíos, los primos,
la familia,
quizá en otra piel
quizá en otros ojos,
pero definitamevente
los nuestros,
la familia.
Hemos rendido tributo
a tu frase de "vayas donde vayas
la familia siempre unida"
y ahora mas que nunca,
en una piña
la familia se ha convertido.
Que sí, que todo empezó mal,
fatal.
Pero siempre había algo,
alguien que te ayudaba a salir
de la madriguera.
Mis 'Hoy sé’, o los 'Soy de los que’ que aún no sé
ni como fui capaz de escribirlos,
que me caí,
y me levanté siempre
como tu me enseñaste a hacerlo.
Donde no vivía,
improvisaba,
y entre verso y verso
vino el final de curso,
rumbo estudiar enfermería
con ultima parada
para ayudar,
como a ti,
como me enseñaron
que se podía hacer antes
de abandonar el barco,
para flotar por sueños
y sonrisas,
que al fin y al cabo ,
eran eso
risas puestas en bocas
privilegiadas.
Y sé que todo esto
algún día serán anécdotas.
Pero no, ahora mismo
esto no son anécdotas
porque está pasando.
Y sigo siendo de esos
que darían la Luna por tocar una estrella,
Con los meses y sus dias 15.
Y mis primeros escritos,
como todo lo que te prometí,
deseos.
Y las ganas que he tenido
todo este año de pasar
horas a tu lado,
dándonos cuenta de que estamos hechos el uno para el otro.
Pero, ¿sabes? Gracias por enseñarme, qué mi suerte encontrada en un martes 13
se escondía bajo tus broncas,
Si le agradezco algo a este 2015
es el abrirme los ojos
para al menos no intentar
cagarla ni ilusionarme con las tonterías de siempre.
Y gracias por este Verano. Madrid. Comodines que pasan a ser especiales. Días de Magia, con mayúscula. Ávila, el pueblo.
Si Ávila,
y los cuentos, y las historias sin final, y mis ilusiones.
Y todo lo que jamás llegaré a escribir.
Y tanto y tanto que resumir
en dar gracias,
e intentar mejorar
para el año que viene.
Y sí, día 15, ojalá sea el día.
Si no, trataré de disfrutar
hasta el último segundo
como un niño pequeño
con un regalo nuevo.
Por ti, por mi, por que el mundo es nuestro.
Porque pondré de nuevo
una vela roja, con tu nombre
bajo el árbol de Navidad,
para recordarle a todo el mundo
quien alumbra en nuestras vidas,
que nadie muere mientras siga
siendo recordado,
y que tu llama sigue encendida dentro de
nuestros corazones.
Feliz aniversario, te quiero abuela.
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