que tiembla en madrugadas
pensando que ocurrirá al amanecer,
sin ti,
sin tus besos,
como cupido sin su arco,
como Grecia sin su musa
como tu sin aquella blusa,
la roja de la suerte que tenias.
Sigo colgando
ojeras de amor sobre mis párpados,
la bandera de piratas
sobre mis sabanas,
y cíen mil cañones por corazón
para asaltar tu barco
en ocasos,
o no lose,
cualquier hora será buena
para caer
en tus malos juegos de magia,
en tus trampas,
o en aquellos dulces besos
que,
te hacían tan única.
Sigo siendo aquel niño pequeño
con alma de gladiador
que se pasea en madrugadas
por las calles de Madrid,
buscándote,
en las barras de los bares
de Malasaña,
Gran Vía,
y Callao,
pero volví a encontrarte
donde,
nos conocimos por primera vez
en la mesa
de aquel perfecto lugar.
Aleatorio
¿Lo recuerdas?
llevabas el collar de perlas
que tu abuela te había regalado
unos tacones rojo charol
y una sonrisa capaz de derrotar
a los cienmil hijos de San Luis,
y así paso,
caí prendado,
de aquella manera tuya
de morderte el labio inferior
antes de dedicarme otra sonrisa,
de aquella voz
que te juro
que no se si era el cielo
el que me bajabas,
o eras tu,
que me hacías subir los pies
con el alma en la tierra.
Y desde entonces
compongo poesía,
no soy mas
que otro loco apasionado
que escribe
como calló
derrotado entre tus piernas,
que no se si por el roce ,
o por las ganas de mi pecho
por versarte,
me derretí,
me derretí entre tus sabanas
y ahora soy eso,
solo un recuerdo
que te escribe
cada noche un pedacito de prosa
color carmín,
sabor tus labios,
y sin ningún fin.
O si, no lose ,
pero aun sigo planeando
perderme contigo
por las calles de Madrid.
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